viernes, 2 de agosto de 2024

Pseudoaneurisma Pancreático: tratamiento quirúrgico

 

Rev. gastroenterol. Perú v.28 n.1 Lima ene./mar. 2008

 INTRODUCCIÓN

El pseudoaneurisma pancreático es una complicación de la pancreatitis aguda grave o cónica que se presenta sobretodo en individuos alcohólicos y está asociado a una alta mortalidad. El diagnóstico se hace en base a la TAC y arteriografía. El tratamiento de elección es la embolización arterial sin descartar la cirugía abierta. Se presenta un caso por erosión de la arteria esplénica tratada exitosamente con cirugía convencional más drenaje quirúrgico con sonda Foley.

REPORTE DE CASO

Paciente varón de 44 años, con historia de alcoholismo crónico desde hace 10 años y antecedente de múltiples episodios de dolor abdominal cólico en epigastrio asociados a intolerancia alimenticia que se intensifican los últimos 2 meses. Una semana antes del ingreso presentó dolor abdominal, ictericia y tumoración abdominal en epigastrio por lo que fue evaluado y hospitalizado por consultorio externo de medicina interna. Al ingreso presentó ictericia evidente de piel y escleras, sin linfadenopatías ni hepatoesplenomegalia. El examen abdominal puso en evidenció en epigastrio una tumoración ovoide, de pared lisa, pulsátil en epigastrio, de 20x10cm de diámetro, blanda, dolorosa, con soplo V/VI continuo.

Los resultados de exámenes de laboratorio fueron: Hto: 27%, BT: 3.28mg/dl, BD:2.28mg/dl, BI:1mg/dl, GOT:101mg/dl, GPT:105mg/dl, FA:933mg/dl., Amilasa sérica: 250 U/l. Con la US doppler abdominal se observó una lesión de aspecto quístico de paredes engrosadas con flujo doppler venoso compatible con aneurisma (Fig.1); además, dilatación del sistema ductal biliopancreático, colédoco de 10 mm y conducto de Wirsung de 5mm de diámetro (Fig. 2).

En su hospitalización se realizó una TAC abdominal contrastada (Fig. 3 y Fig 4), evidenciándose una lesión de aspecto quístico, a nivel de cabeza y cuerpo de páncreas más dilatación de conductos biliares intrahepáticos y vesícula distendida sin cálculos. Dada la historia clínica y las imágenes obtenidas, es transferido al Servicio de Trauma y Cirugía General con el diagnóstico de Pseudoaneurisma Pancreático. No se realizó angiografía por falta de tecnología.

 

 

 

 

En Sala de Operaciones se realizó punción percutánea de la tumoración con aguja N° 21 bajo anestesia general obteniendo sangre roja rutilante y pulsátil (Fig. 5), ello confirmó definitivamente el diagnóstico; programándose al paciente para cirugía electiva en coordinación con cirujano cardiovascular.

En la laparotomía se halló: hemoperitoneo de 200cc en FSD y áreas de epiplon con evidencias de sangrado coincidiendo con el sitio de punción.

 

Abierta la cavidad peritoneal, se palpó una tumoración tensa, no pulsátil, retroperitoneal, a nivel del cuerpo y cabeza de páncreas desplazando al estómago, colon y asas delgadas. A nivel de ligamento hepatogástrico se palpa trill de la arteria hepática común el cual desaparece con ligadura temporal. Se accede a transcavidad de epiplones y antes de aperturar dicha tumoración se realiza punción-aspiración a través del mesocolon transverso, obteniendo coágulos sanguíneos (Fig. 6). Antes de continuar con la cirugía se realiza protección de la herida con funda de polietileno.

 

La extracción de aproximadamente 300cc., de coágulos sanguíneos en dicha tumoración (Fig. 7 y fig 8), y posterior sangrado activo, pulsátil, rojo rutilante al movilizar un coágulo firmemente adherido a la pared superior y lateral izquierda de la cavidad de dicha tumoración confirmó el diagnóstico de pseudoaneurisma (Fig. 9), identificándose luego que provenía de la arteria esplénica, procediéndose a su ligadura con dos puntos transfixiantes junto con la pare engrosada del pseudoaneurisma.

 

 

 

En la cavidad vacua del pseudoaneurisma se dejó una sonda foley N° 30 para drenaje, exteriorizándose por vía supramesocólica y extraída por flanco izquierdo previo cierre de la pared inferior junto con el mesocolon transverso (Fig. 10). Antes de proceder a realizar el cierre de pared, se verifica estado de órganos como hígado, baso, estómago e intestino, no presentando signos de sufrimiento vascular.

El paciente toleró el acto quirúrgico sin periodos de inestabilidad hemodinámica, se le administró 2 paquetes de glóbulos rojos.

 

La estancia hospitalaria fue 9 días. No presentó criterios de SIRS, la producción por el drenaje fue de 20-30cc/ día, retirándose el drenaje. Clínicamente se evidenció disminución progresiva de ictericia con recuperación de estado general. Fue admitido con 40 Kg de peso y dado de alta con 46 Kg.

A 30 días del post-operatorio, se realizó una visita domiciliaria, confirmándose su recuperación de su estado general con incremento de peso y buena tolerancia de alimentos. Posteriormente acudió a su cita hospitalaria para exámenes de laboratorio control, obteniendo: glucosa 111 mg/dl, amilasa 169 mg/dl, creatinina 1.0 mg/dl, y Perfi l hepático: BT: 1.1 mg/dl, BD: 0.7 mg/dl, BI: 0.4 mg/dl, GOT: 27 u/l, GPT: 35u/l, FA: 132 u/l., dándole alta definitiva.  

DISCUSIÓN

El pseudoaneurisma pancreático es una complicación rara de la pancreatitis aguda grave. Su mortalidad varía entre el 15 al 50% dependiendo de la severidad y duración de la pancreatitis1. Se han propuesto 3 mecanismos para la formación de pseudoaneurismas relacionados a pancreatitis aguda grave: (a) la inflamación severa y autodigestión enzimática de una arteria pancreática o peripancreática que produce disrupción con la formación del pseudoaneurisma; (b) un pseudoquiste establecido que erosiona a la arteria, convirtiendo al pseudoquiste en un gran pseudoaneurisma; y (c) un pseudoquiste que erosiona la pared intestinal con sangrado dentro de la superficie mucosa2,3,4. El mecanismo del presente caso sería por erosión de la arteria esplénica (mecanismo b).

Las manifestaciones clínicas varían dependiendo de la ubicación y extensión del pseudoaneurisma. Puede presentar dolor abdominal, ictericia obstructiva, anemia, y hemorragia digestiva entre otras. Dichas manifestaciones dependen del tamaño, localización y vasos comprometidos5. El paciente presentó como molestia principal la tumoración abdominal asociado a: dolor, ictericia obstructiva, anemia moderada y pérdida de peso (5kg en últimos 2 meses).

En la evaluación inicial es necesaria una TAC abdominal. Los hallazgos de imágenes de alta densidad dentro de un pseudoquiste o imágenes no contrastadas son altamente sugestivas de un pseudoaneurisma, el cual puede ser confirmado por la presencia de una opacidad central dentro del pseudoquiste, después de la administración de contraste EV. En este caso se realizó la TAC abdominal (Fig, 3 y Fig. 4) evidenciando la tumoración a nivel de cabeza y cuerpo de páncreas, de contenido homogéneo y con paredes delgadas bien delimitadas.

El diagnóstico presuntivo de pseudoaneurisma pancreático secundario a pancreatitis aguda severa alcohólica se obtuvo en base a: antecedente de alcoholismo crónico, episodios de dolor abdominal cólico en epigastrio, hallazgos tomográficos y ultrasonográficos, ictericia de patrón obstructivo, leve incremento de amilasa sérica y la punción percutánea realizada en sala de operaciones, todo ello confirmado con los hallazgos operatorios.

Se ha reportado que el pseudoaneurisma posterior a una pancreatitis ocurre más comúnmente en la arteria esplénica, seguido de la arteria gastroduodenal, pancreaticoduodenal, gástrica izquierda y la hepática común5,6,7. En este caso la arteria esplénica estuvo comprometida, coincidiendo con la literatura que la señala como la más común.

La Embolización Angiográfica Percutánea (PAE) ha reemplazado largamente a la cirugía primaria, la cual ha sido reservado cuando la embolización falla 8.

La PAE es recomendada como la terapia inicial para pacientes hemodinámicamente estables. La cirugía debería ser reservada para casos con sangrado activo, pacientes hemodinámicamente inestables; o en caso de falla de la embolización; así como por otras complicaciones secundarias tales como infección o compresión extrínseca9. No existe guías basadas en evidencia acerca de la modalidad de tratamiento óptimo. Algunos autores manifiestan que la embolización angiográfica no cura la enfermedad y una subsecuente cirugía es siempre requerida2.

En relación al sitio del pseudoaneurisma, la PAE está indicado en la arteria gastroduodenal, pancreaticoduodenal y ramas arteriales intrapancreáticas, mientras que la PAE puede no ser indicada en la arteria esplénica, debido al riesgo de necrosis y absceso en el páncreas y/o bazo. En general, se recomienda la PAE para pseudoaneurismas de la cabeza de páncreas y la cirugía abierta para los de cuerpo y cola, esto debido a que la mortalidad quirúrgica de los pseudoanerurismas de la cabeza es mayor respecto a la de cuerpo y cola de páncreas (43% vs 15%)10

En el presente caso, dado que dicha tumoración producía efecto compresivo sobre órganos abdominales vecinos produciendo ictericia obstructiva, se encontraba hemodinámicamente estable, ya que su localización fue en cabeza y cuerpo de páncreas, se optó por realizar cirugía abierta.

Se trata del único caso en la historia de este hospital, la cual ha tenido un tratamiento exitoso y una evolución y pronóstico favorable. Las indicaciones de cirugía abierta se han realizo en base a publicaciones de otros autores que optan por este tipo de tratamiento, en pacientes con estas características.

 

Seudoquiste pancreatico

 Es un saco lleno de líquido en el abdomen que se eleva desde el páncreas. También puede contener tejido del páncreas, enzimas y sangre.

Causas

El páncreas es un órgano localizado detrás del estómago que produce químicos (llamados enzimas) necesarios para digerir el alimento. También produce las hormonas insulina y glucagón.

Los seudoquistes pancreáticos se desarrollan generalmente después de un episodio de pancreatitis grave. La pancreatitis se presenta cuando el páncreas se inflama. Existen muchas causas de este problema.

Este problema a veces puede suceder:

  • En alguien con inflamación del páncreas prolongada (crónica), hinchazón del páncreas (pancreatitis) con más frecuencia debido al abuso en el consumo de alcohol
  • Después de un trauma en el abdomen, más a menudo en niños

El seudoquiste se presenta cuando los conductos (tubos) en el páncreas se dañan y el líquido con las enzimas no puede drenar.

Síntomas

Los síntomas pueden manifestarse en cuestión de días a meses después de un ataque de pancreatitis y abarcan:

  • Distensión abdominal
  • Dolor constante o profundo en el abdomen que también puede sentirse en la espalda
  • Náuseas y vómitos
  • Pérdida del apetito
  • Dificultad para comer y digerir el alimento

Pruebas y exámenes

El proveedor de atención médica palpará el abdomen en busca de un seudoquiste, el cual se siente como una protuberancia en la parte media o superior izquierda del abdomen.

Los exámenes que pueden ayudar a detectar el seudoquiste pancreático son:

Tratamiento

El tratamiento depende del tamaño del seudoquiste y si está o no causando síntomas. Muchos seudoquistes desaparecen espontáneamente. Los seudoquistes que permanecen por más de 6 semanas y que son mayores a 5 centímetros (aproximadamente 2 pulgadas) de diámetro pueden necesitar tratamiento. Sin embargo, el tamaño y la duración no siempre significan que sea necesario el tratamiento, especialmente en una persona sin ningún síntoma y cuyo seudoquiste no crece.

Los posibles tratamientos incluyen:

  • Drenaje a través de la piel mediante una aguja, con frecuencia con la guía de una tomografía computarizada.
  • Drenaje asistido por endoscopia mediante un endoscopio. Aquí, se introduce hasta el estómago una sonda que contiene una pequeña cámara con luz).
  • Drenaje quirúrgico del seudoquiste. Se realiza una conexión entre el quiste y el estómago o el intestino delgado. Esto se puede hacer empleando un laparoscopio.

Expectativas (pronóstico)

El desenlace clínico generalmente es bueno con tratamiento. Es importante verificar que no se trate de un cáncer pancreático que empiece en un quiste, el cual tiene un pronóstico desalentador.

Posibles complicaciones

Las complicaciones pueden incluir:

  • Se puede desarrollar un absceso pancreático si el seudoquiste se infecta.
  • El seudoquiste se puede romper (ruptura). Esto puede ser una complicación seria debido a que se puede presentar shock o sangrado en exceso (hemorragia).
  • El seudoquiste puede ejercer presión (comprimir) órganos adyacentes.

Cuándo contactar a un profesional médico

Si se sabe que usted tiene una ruptura de un seudoquiste es una situación de emergencia. Acuda a la sala de urgencias o llame 911 o al número local de emergencias si presenta síntomas de sangrado o shock como los siguientes:

Prevención

La forma de prevenir los seudoquistes pancreáticos es previniendo la pancreatitis. Si la pancreatitis es causada por cálculos biliares, el proveedor realizará una cirugía para removerlos (colecistectomía).

Cuando la pancreatitis ocurre debido a ingestión excesiva de alcohol, usted tiene que dejar de consumir esta bebida para prevenir ataques futuros.

Cuando la pancreatitis se presenta debido a altos niveles de triglicéridos en la sangre, se debe tratar esta afección.


Pancreas divisum

 Es un defecto congénito en el cual algunas partes del páncreas no logran fusionarse. El páncreas es un órgano plano y largo localizado entre el estómago y la columna. Ayuda en la digestión de los alimentos.

Causas

El páncreas divisum es la anomalía congénita más común del páncreas. En muchos casos, pasa inadvertida y no causa ningún problema. Su causa se desconoce.

A medida que el bebé se desarrolla en la matriz (útero), dos pedazos separados de tejido se juntan para formar el páncreas. Cada parte tiene un tubo, llamado conducto. Cuando las partes se juntan, se forma un conducto final, llamado conducto pancreático, a través del cual fluyen normalmente líquidos y químicos digestivos (enzimas) producidos por el páncreas.

Se presenta el páncreas divisum cuando los conductos no logran unirse mientras el bebé se desarrolla. El líquido proveniente de las dos partes del páncreas drena hacia dos zonas separadas de la porción superior del intestino delgado (duodeno). Esto se presenta en el 5% al 15% de las personas.

Si el conducto pancreático resulta obstruido, se puede presentar hinchazón y daño al tejido (pancreatitis).

Síntomas

Muchas personas no tienen síntomas. Si usted tiene pancreatitis, los síntomas incluyen:

Pruebas y exámenes

Le pueden practicar los siguientes exámenes:

Tratamiento

Los siguientes tratamientos pueden ser necesarios si usted tiene síntomas de la afección o si la pancreatitis sigue reapareciendo:

  • CPRE con un corte para agrandar la abertura por donde drenan los conductos pancreáticos (esfinterotomía) 
  • Colocación de una endoprótesis (stent) para impedir que el conducto se obstruya.

Se puede necesitar cirugía si estos tratamientos no funcionan.

Expectativas (pronóstico)

La mayoría de las veces, el desenlace clínico es bueno.

Posibles complicaciones

La principal complicación del páncreas divisum es la pancreatitis.

Cuándo contactar a un profesional médico

Comuníquese con su proveedor de atención médica si presenta síntomas de este trastorno.

Prevención

Debido a que esta afección está presente al nacer (congénita), no hay ninguna forma conocida de prevenirla.

Nombres alternativos

Páncreas dividido

Seguimiento de tumores papilares mucinosos intraductales del páncreas

 Autor/a: Dres. Lee SY, Lee KT, Lee JK et al. J Gastroenterol Hepatol. 2005 Sep;20(9):1379-84.

Introducción

El tumor papilar mucinoso intraductal (TPMI) del páncreas ha sido descrito como un tumor pancreático intraductal formado de la proliferación papilar de células epiteliales productoras de mucina que tienen alguna diferenciación gastroentérica [1]. El diagnóstico de TPMI se hace usualmente mediante una colangiopancreatografía endoscópica retrógrada (CPER) y tomografía computada (TC), pero la resolución de estos procedimientos por imágenes es a menudo limitada en la apreciación de la extensión de la enfermedad y en la distinción entre tumores benignos y malignos [2,3]. Aunque este tumor usualmente muestra una lenta evolución y una baja tasa de malignidad, pueden encontrarse todas las gradaciones desde adenoma benigno a carcinoma in situ o carcinoma invasivo [4].

El TPMI puede ser dividido en tres subtipos clínicamente distintos: el que afecta el conducto principal, el que afecta una ramificación y el mixto [5].  El del conducto principal se caracteriza por una dilatación de dicho conducto pancreático rellena con un exceso de mucina, mientras que el de ramificación corresponde al que involucra las ramas pancreáticas ectásicas pero separadas del conducto principal [6]. Se ha reportado que el tipo de TPMI que afecta a las ramificaciones es menos invasivo y tiene un mejor pronóstico que el que afecta al conducto principal [6-11]. Por lo tanto, se ha recomendado principalmente el abordaje quirúrgico agresivo para el TPMI con compromiso difuso del conducto principal. Sin embargo, los autores han observado un número de tumores de ramificación con pobre pronóstico en el escenario clínico (datos no publicados). En esos casos, la política de "esperar y observar" no parece ser aconsejable aún cuando el médico se halle frente a una lesión pequeña en un conducto periférico secundario [12]. Los objetivos de este trabajo fueron examinar las características clínico-patológicas y evaluar el pronóstico de los TPMI según sus subtipos. También se compararon la sobrevida y la recidiva de los tumores de las ramificaciones con las de los tumores del conducto principal.

Métodos

Pacientes

Todos los casos de TPMI diagnosticados en la institución de los autores entre marzo de 1995 y junio de 2004 fueron analizados. De acuerdo con la localización preoperatoria del TPMI, se realizaron diferentes tipos de resecciones pancreáticas. De los 67 casos de TPMI, 17 (25.4%) fueron resecados mediante una operación de Whipple, 15 casos (22.4%) mediante duodenopancreatectomía con conservación del píloro, 11 casos (16.4%) con pancreatectomía total y 13 casos (19.4%) por pancreatectomía parcial o distal. No se realizaron operaciones en 11 casos (16.4%) debido a rechazo en 8 pacientes, metástasis pulmonares en 2 y alto riesgo quirúrgico en 1 debido a un severo aneurisma de aorta abdominal. Los hallazgos patológicos fueron revisados por un patólogo autorizado y un diagnóstico firme de TPMI fue hecho histológicamente en la pieza quirúrgica según la clasificación de la World Health Organization (WHO) [13].

Tipo de conducto

El tipo de tumor según el conducto fue clasificado en base a los hallazgos de la CPER y de la TC por 2 radiólogos, de acuerdo con el método que los autores han reportado previamente (Figura 1) [5]. El tipo de tumor del conducto principal fue definido como el TPMI que estaba predominantemente ubicado en el conducto principal dilatado en forma difusa o segmentaria (Figura 2). El tipo de tumor de ramificación fue definido como la presencia de un tumor productor de mucina y dilatación quística de las ramas del conducto pancreático (Figura 3). El tipo mixto o combinado fue definido como una dilatación en el conducto principal y en las ramificaciones. Los hallazgos típicos de la CPER fueron caracterizados por una papila agrandada con un  orificio dilatado y un escurrimiento visible de mucina a través del orificio de la papila.


· FIGURA 1: Dos tipos de TPMI del páncreas, el del conducto principal y el de ramificación (a: adenocarcinoma; b: adenoma; c: hiperplasia; m: mucus).


· FIGURA 2: Carcinoma papilar mucinoso intraductal del conducto principal en una mujer de 72 años de edad. (a) TC que muestra marcada dilatación del conducto pancreático principal (flecha). (b) CPER que muestra la marcada dilatación con grandes defectos de relleno que corresponden a cúmulos de mucus (flecha).


· FIGURA 3: Adenoma papilar mucinoso intraductal de ramificación en un hombre de 50 años de edad. (a) TC que muestra una rama pancreática quísticamente dilatada con tabiques en el proceso uncinado (flecha). (b) CPER que muestra dilatación quística de ramificaciones en el proceso uncinado (flecha) con apariencia normal del conducto principal (fecha punteada) por detrás.

Análisis estadístico

Se usaron la prueba de Chi cuadrado y de t para la evaluación estadística de la asociación entre el tipo de conducto y los perfiles clínico-patológicos. El método de Kaplan-Meier fue usado para estimar la probabilidad de sobrevida como una función del tiempo. La prueba log-rank (prueba de Wilcoxon generalizada) fue realizada para analizar las diferencias en la sobrevida de los pacientes. El valor de p menor de 0.05 fue aceptado como estadísticamente significativo. El tumor mixto no fue analizado debido al pequeño número de pacientes.

Resultados

TPMI de conducto principal y TPMI de ramificación

De los 67 casos, 27 (40.3%) fueron clasificados como del conducto principal, 35 casos (52.2%) como de ramificación y 5 casos (7.5%) como mixtos. Hubo 12 adenomas (3 de conducto principal, 8 de ramificación y 1 mixto), 20 malignidades borderline (7 de conducto principal, 11 de ramificación y 2 mixtos), 15 carcinomas in situ (9 de conducto principal, 4 de ramificación y 2 mixtos), 9 carcinomas (3 de conducto principal, 4 de ramificación y 2 mixtos) y 11 casos no comprobados (5 de conducto principal y 6 de ramificación).

De acuerdo con el tipo de conducto afectado por el TPMI, no hubo diferencias estadísticamente significativas en edad, sexo, fumadores, tomadores, diabéticos, niveles de bilirrubina, presencia de pancreatitis aguda, tamaño del tumor y hallazgos patológicos. El diámetro del conducto pancreático principal y la localización del tumor fueron significativamente diferentes entre los tipos de conducto principal y de ramificación. La presencia de una papila agrandada (p = 0.054) y excreción mucinosa (p = 0.009) fueron más frecuentemente observadas en el tumor del conducto principal, aunque la presencia del agrandamiento papilar no fue estadísticamente diferente.

Entre los marcadores tumorales serosos, el CA 19-9 y el CEA estuvieron elevados en 25.4% y 8.1% de las casos, respectivamente, estando la frecuencia distribuida igualmente sin importar el tipo de conducto y los hallazgos histológicos malignos. Los síntomas iniciales se presentaron en 70.4% de los pacientes con TPMI del conducto principal (10 con malestar epigástrico y 9 con dolor abdominal), mientras que el 45.7% de los pacientes con TPMI de ramificación se presentaron con síntomas iniciales (6 con malestar epigástrico, 7 con dolor abdominal, 1 con anorexia, 1 con fatiga y 1 con ictericia) (p = 0.06). Se halló tumor extrapancreático en 3 TPMI del conducto principal (1 con cáncer gástrico temprano y 2 con cáncer de colon) y en 3 TPMI de ramificación (2 con cáncer gástrico temprano y 1 con cáncer gástrico avanzado). Las operaciones fueron realizadas en 22 casos (81.5%) de los TPMI de conducto principal y en 29 casos (82.9%) de los de ramificación. El margen de resección fue positivo en 2 casos del conducto principal. Se hallaron metástasis linfáticas en 1 caso del conducto principal y en 1 de ramificación.

Recidiva

De los 22 pacientes operados con patología en el conducto principal, 4 casos (18.1%) revelaron recidiva tumoral con un intervalo promedio de 24.7 ± 17.2 meses. De los 29 operados con patología en las ramificaciones, 2 casos (6.9%) revelaron recurrencia tumoral con un intervalo promedio de 21.8 ± 15.6 meses (P = 0.35). No se halló recidiva en los 5 pacientes con tumores mixtos.

Análisis de la tasa de sobrevida

El tiempo de seguimiento después del diagnóstico varió de 2 a 76 meses con una media de 24 meses para los 54 pacientes que estaban con vida al finalizar el estudio. De los 13 pacientes que murieron, el tiempo de seguimiento fue de 1 a 31 meses, con una media de 12 meses. Se produjeron 2 muertes operatorias (3.6%) entre los 56 casos intervenidos. Una ocurrió en un enfermo con afectación del conducto principal (hombre de 74 años) y la otra en un paciente con afectación de ramificación (hombre de 60 años). La causa de muerte estuvo relacionada con el TPMI en 9 pacientes (69.2%); hubo progresión de la enfermedad en 3 pacientes que no fueron operados y recidiva de la enfermedad en 6 pacientes después de la resección. Siete pacientes (25.9%) con TPMI de conducto principal fallecieron mientras que lo hicieron 6 pacientes con TPMI de ramificación (p = 0.36). Utilizando el método de Kaplan-Meier, las curvas de sobrevida de los pacientes fueron graficadas de acuerdo con el tipo de conducto afectado (Figura 4). No hubo diferencia estadísticamente significativa en la tasa acumulada de sobrevida entre los TPMI de conducto principal y de ramificación (p = 0.93).


· FIGURA 4: Análisis de sobrevida del TPMI de conducto principal y de ramificación. Este último tiende a tener una mejor sobrevida que el primero, pero no fue estadísticamente significativa.

Discusión

A pesar de la mejora en la capacidad diagnóstica, que está basada en la presentación clínica y las técnicas de diagnóstico por imágenes que progresivamente se han refinado, es aún difícil identificar el grado de malignidad del TPMI preoperatoriamente [12]. Aunque estudios previos [6-11] han propuesto un pronóstico diferente entre los TPMI del conducto principal y los de ramificación, los comportamientos clínicos en relación con el grado de malignidad y el pronóstico de los diferentes tipos no son completamente conocidos debido a que esta enfermedad ha sido descrita recientemente. En el presente estudio, no hubo diferencia estadísticamente significativa en la tasa de sobrevida entre el TPMI de conducto principal y el TPMI de ramificación. El reporte de los autores es diferente de los estudios previos que habían consignado que el pronóstico de los TPMI de ramificación era superior a los de los TPMI de conducto principal [6-11]. Esta discrepancia está probablemente relacionada con la población de pacientes bajo evaluación, la definición y los métodos de describir los tipo de conducto y la más alta resolución de los procedimientos por imágenes que permite que más casos de TPMI sean descubiertos. Hasta muy recientemente, el tipo de TPMI de ramificación fue a menudo seguido sin operación debido al progreso de las tecnologías de imágenes [14,15]. Sin embargo, algunos de esos casos han revelado otra enfermedad pancreática, tal como un pseudoquiste o un cistadenoma seroso, en lugar de un TPMI de ramificación cuando fueron operados [3].

La resección total es generalmente considerada como el tratamiento de elección para el TPMI de conducto principal, mientras que un estrecho monitoreo es recomendado para el TPMI de ramificación [6]. Esta discrepancia proviene de los reportes que estos últimos son usualmente benignos y crecen muy lentamente [16]. No obstante, en este estudio, un número considerable de TPMI de ramificación (28.5%) revelaron carcinoma, aunque la tasa de malignidad fue más baja que la del TPMI de conducto principal (44.4%). Además, 2 casos (20%) de carcinoma en TPMI de ramificación recidivaron durante el período de seguimiento. Por lo tanto, estos resultados sugieren fuertemente que el TPMI de ramificación debe ser agresivamente tratado debido a la presencia de transformación maligna que ocurre durante el seguimiento alejado y la recurrencia tumoral después de la resección quirúrgica. Además, un TPMI de conducto principal que era un adenoma en el estudio de la pieza quirúrgica recidivó como una metástasis hepática 25 meses después de la duodenopancreatectomía. Se ha documentado que el desarrollo de TPMI incluye la secuencia llamada adenoma-carcinoma, en donde la forma última de progresión maligna es el carcinoma invasor [17].  Tomados en conjunto, una operación es absolutamente mandataria debido al potencial de malignidad de estas lesiones a pesar del tipo de conducto afectado.

Una limitación de este estudio es que incluyó 11 casos (5 de TPMI de conducto principal y 6 de TPMI de ramificación) que no fueron operados. Aunque esos casos revelaron hallazgos típicos en la CPER y la TC, no hubo una pieza disponible para confirmar el grado de malignidad. Otra limitación es que los autores no realizaron biopsia después de la recidiva del TPMI. Todas las 6 recidivas fueron diagnosticadas mediante estudios por imágenes durante el seguimiento alejado.

En conclusión, el seguimiento alejado de los resultados en el TPMI de ramificación fue similar al del TPMI de conducto principal. Además, algunos casos de TPMI de ramificación revelaron carcinoma a pesar de tener características aparentemente benignas. Por lo tanto, es muy arriesgado limitarse a monitorear estos tumores sin realizar una operación. La cirugía, siempre que sea posible, es ciertamente el tratamiento de elección para el TPMI sin importar el tipo de conducto afectado. Después de la resección, es necesario un seguimiento alejado estrechamente vigilado por el médico para detectar la recidiva tumoral.