viernes, 2 de agosto de 2024

Necrosis pancreatica infectada

 

Introducción

El manejo de la necrosis pancreática infectada (NPI) durante una pancreatitis aguda sigue siendo todavía un problema clínico particular [1]. De hecho, ese escenario clínico es, al mismo tiempo, relativamente frecuente (aproximadamente 7% de los pacientes con pancreatitis aguda) y altamente letal (aproximadamente 30% de la mortalidad intrahospitalaria), y requiere un abordaje multidisciplinario.

Guías recientes [2-4], aún en ausencia de un meta-análisis concluyente, han abogado por el principio de un abordaje tardío (4 semanas de ser posible), y mínimamente invasivo para la NPI. No obstante, como fue recientemente sugerido [5-7], en la práctica clínica, la aceptación y cumplimiento de esos principios sigue siendo pobre, y la confusión reina hoy en día en la comunidad hospitalaria, transformando una "opción terapéutica compleja" en una "atormentada".

La razón de estas incertidumbres debe investigarse en un entorno de daños múltiples, que dificulta la obtención de un nivel elevado de evidencia utilizando la herramienta meta-analítica clásica.

El objetivo de este estudio fue tratar de responder una cuestión práctica y simple, brindando el nivel más alto de evidencia: ¿cuál es el mejor abordaje en el manejo invasivo de la NPI? Se llevó a cabo una revisión sistemática con un meta-análisis en red (MAR), utilizando ensayos controlados aleatorios, para superar el problema de un entorno de daños múltiples.

Métodos

Se realizó una revisión sistemática de acuerdo con las recomendaciones del Cochrane Hand-  book [7]. El trabajo fue estructurado punto por punto, siguiendo la lista de verificación de los elementos de informe preferidos para revisiones sistemáticas y meta-análisis (PRISMA), de la declaración de extensión que incorpora a la NPI en las intervenciones de atención médica [8].

Criterios de elegibilidad

El criterio principal de elegibilidad fue un diseño randomizado comparativo entre 2 o más tipos de procedimientos invasivos (radiológicos, endoscópicos, o quirúrgicos), en el manejo de los pacientes con sospecha o confirmación de necrosis infectada durante una pancreatitis aguda grave. Para resolver el problema del escenario con daños múltiples se llevó a cabo un MAR.

Las ramas de intervención se agruparon en función de 3 parámetros principales: momento de los procedimientos (abordaje temprano o tardío), presencia y tipo de debridamiento (ninguno, quirúrgico, o endoscópico), y aplicación de los principios de abordaje progresivo (si o no).

En consecuencia, se planificaron 5 ramas de intervención: laparotomía temprana y debridamiento/necrosectomía quirúrgico (DT); laparotomía temprana con lavado peritoneal, sin debridamiento o necrosectomía (LP); laparotomía retrasada con debridamiento/necrosectomía quirúrgico (DR); abordaje progresivo con debridamiento o necrosectomía mínimamente invasivo (AP-DR); y abordaje progresivo con debridamiento o necrosectomía endoscópico mínimamente invasivo (AP-DE).

Debe señalarse que ambos procedimientos con abordaje progresivo incluyeron la posibilidad de drenaje percutáneo o transluminal antes del debridamiento. No se utilizaron otras diferencias técnicas para dividir adicionalmente los procedimientos endoscópicos o quirúrgicos, para evitar una dispersión excesiva de la red.

Fuente de información, búsqueda, selección de estudios y proceso de recopilación de datos

Las fuentes de información fueron: PubMedScopus, e ISI-Web of Science; la última búsqueda fue realizada el 29 de junio de 2019. Las bibliografías de los estudios y revisiones relacionadas fueron incluidas para referencia adicional.

Todos los estudios elegibles fueron evaluados en la forma de texto completo por 2 investigadores independientes (N.P y L.F) y, cuando los criterios de inclusión se cumplieron, en ausencia de los criterios de exclusión, el estudio se incluyó en el análisis.

Dos revisores independientes (C.R y C.I) efectuaron la extracción de datos utilizando un formulario específico. Cualquier desacuerdo entre revisores fue resuelto mediante discusión con el último autor (R.C). Se creó un diagrama de flujo PRISMA para mostrar la transparencia de las conclusiones alcanzadas por los autores.

Ítems de datos

El objetivo final primario fue un objetivo compuesto, incluyendo tanto a la mortalidad intrahospitalaria, como a las principales complicaciones post intervención, porque la pancreatitis aguda con necrosis infectada es una enfermedad altamente letal, y las diferencias entre los distintos abordajes podrían no reconocerse utilizando sólo la tasa de mortalidad.

Los objetivos finales secundarios fueron: tasa de mortalidad, duración de la estadía hospitalaria (DEH), duración de la estadía en la unidad de cuidados intensivos (UCI), tasa de fístula pancreática (FP), diabetes de nueva aparición, e insuficiencia pancreática exócrina.

La combinación seguridad/eficacia también fue evaluada utilizando un indicador de seguridad y eficacia (el objetivo final compuesto y DEH, función pancreática exócrina y endócrina, respectivamente).

Geometrías de la red y riesgo de sesgo dentro del estudio individual

Las geometrías de la red fueron graficadas utilizando nodos y bordes para representar las ramas de intervención y los ensayos, respectivamente. Las geometrías de la red fueron exploradas visualmente para evaluar la presencia de 1 o más nodos comunes.

Cuando un nodo común estaba ausente, se excluyó un análisis en modalidad de red para todos los brazos de intervención. En esos casos, si al menos 3 ramas de intervención estaban conectadas por un nodo común, el análisis fue llevado a cabo para esa subparte de la red.

Finalmente, para todos los objetivos finales, la contribución de cada comparación directa, en porcentajes, fue resumida en una matriz. Las columnas y filas indicaron los estimados directos y de red, respectivamente. El riesgo de sesgo dentro de los estudios individuales fue evaluado utilizando una herramienta revisada para evaluar el riesgo de desvío en ensayos randomizados (RoB2, última versión, 9 de julio de 2019).

Resumen de medidas y métodos de análisis

El efecto del tratamiento se informó principalmente como la superficie bajo las curvas de clasificación acumulativa (SUCRA por sus siglas en inglés) y rangos medios. Esos valores fueron calculados a partir de la probabilidad de rango relativo. Las curvas SUCRA representan las probabilidades, sin incertidumbre, en porcentajes, de que cada intervención sería la mejor opción, en función del resultado analizado [10-13].

Por otra parte, los valores SUCRA del objetivo final primario y de la DEH, y de la insuficiencia endócrina y exócrina, fueron graficados en un diagrama de seguridad/eficacia para evaluar visual y estadísticamente la mejor opción [12].

Además, los estimados de red fueron reportados también en forma de pares (comparación cabeza a cabeza), utilizando odds ratios (OR), o diferencias de medias para resultados dicotómicos y variables continuas, respectivamente. Las mediciones fueron expresadas usando intervalos de confianza (IC) de 95%, e intervalos de predicción de 95%.

La MAR se basó en el enfoque frecuentista, y las probabilidades de clasificación se obtuvieron dibujando los coeficientes 1000 veces Para cada dibujo, se evaluó el predictor lineal de cada estudio y se anotó el predictor lineal más grande [14].

Inconsistencia, riesgo de sesgo en los estudios y análisis de meta-regresión

La confiabilidad de la red fue valorada mediante evaluación de la presencia de inconsistencia [15] dentro del circuito cerrado. Si existía un circuito cerrado en la red, la inconsistencia fue reportada como el cociente de 2 OR, o la diferencia absoluta entre la estimación directa e indirecta, con un IC del 95%.

La heterogeneidad fue evaluada y reportada como tau (t) [15]. Cuando el valor de t fue >0,5, se efectuó un análisis multivariado de meta-regresión para identificar los factores que tienen un efecto no despreciable (P < 0,05). El sesgo de publicación / notificación se informó mediante un gráfico de embudo ajustado, que se probó con las pruebas de Egger y Begg [16] (P < 0,05).

Resultados

Estudios seleccionados

La búsqueda identificó un total del 7737 registros (487 de PubMed, 477 de Scopus, y 6773 de ISI Web of Science). Novecientos veintiséis trabajos fueron excluidos porque eran publicaciones duplicadas de acuerdo con el título. 

De los 6811, 6779 fueron excluidos porque según el título y el resumen no eran pertinentes al campo del estudio. Se revisaron 32 artículos con texto completo y, de esos, 25 fueron excluidos: 2 eran meta-análisis, 3 eran estudios randomizados con datos no extraíbles [17,20,24], 10 eran estudios no randomizados, 8 no eran pertinentes para el objetivo del estudio, y 2 eran cartas al editor.

Finalmente, 7 estudios [18,19,21-23,25,26] fueron elegibles para evaluación de calidad y síntesis cuantitativa. En la revisión de la extracción de datos hubo un 100% de acuerdo entre los revisores.

Características de estudio, estructuras de red y geometrías

Siete estudios, involucrando un total de 400 pacientes con pancreatitis aguda necrotizante fueron incluidos. La población meta-analítica tuvo una edad media de 54 ± 9 años, una relación hombre-mujer de 2:4, y una tasa de pacientes con NPI confirmada del 82,9%.

La distribución de las intervenciones fue la siguiente: 64 (16%) en la rama de DT; 27 (6,7%) en la rama de LP; 45 (11,3%) en la rama de DR;  169 (42,3%) en la rama de AP-DR; y 95 (23,7%) en la rama de AP-DE.

En relación con la geometría de la red para el objetivo final primario, hubo 5 ramas de intervención, 4 tipos de comparación directa, 2 nodos comunes (DT y AP-DR), y ausencia de circuitos cuadráticos o triangulares. Faltaron las siguientes comparaciones: DT versus DR, DT versus  AP-DE, LP versus DR, LP versus AP-DR, LP versus AP-DE, y DR versus AP-DE.

Cabe señalar que todas las comparaciones directas contribuyeron de manera similar a las estimaciones de la red: DT versus LP (22,2%), DT versus AP-DR (33,3%), DR versus AP-DR (22,2%), y AP-DR versus AP-DE (22,2%).

En relación con los objetivos finales secundarios, la mortalidad, DEH y FP, tuvieron geometrías de red similares a las del objetivo final primario, pero la tasa de FP estuvo disponible sólo en 6 estudios. Por el contrario, en relación con la estadía en UCI y la diabetes, las redes se caracterizaron por una desconexión; la comparación del DT versus LP no se conectó con las sub-redes (DR, AP-DR, AP-DE).

Finalmente, en relación con la insuficiencia endócrina, se encontró sólo 1 red incluyendo únicamente DR, AP-DR y AP-DE. No se hallaron circuitos cerrados para los objetivos finales secundarios.

Riesgo de sesgo dentro de los estudios

Considerando el dominio “sesgo general”, se observó lo siguiente: 4 estudios [18,19,21,26] con “algunas preocupaciones”; 2 [22,25] con “riesgo bajo”; y el último [23] con riesgo alto de sesgo debido a una violación del principio de “análisis por intención de tratar” en la rama AP-DE.

Objetivos finales primarios

En relación con el objetivo final primario, el AP-DE fue el abordaje que tuvo la mayor probabilidad de ser el más seguro (93,9%) y, en promedio, fue siempre la primera opción (rango medio 1,2). En promedio, el AP-DR fue la segunda elección (rango medio 2,6), teniendo un valor SUCRA de 60,5%. Los abordajes de LP, DT y DR, fueron los que tuvieron la probabilidad más baja de ser los más seguros, teniendo valores SUCRA de 44,1%, 27,3%, y 24,2%, respectivamente.

Objetivos finales secundarios

En relación con la tasa de mortalidad, el DR, AP-DR, y AP-DE, tuvieron una probabilidad muy similar de ser el mejor abordaje con valores SUCRA de 82%, 71,3%, y 65%, respectivamente, y un rango medio cercano a 2. Los abordajes de DT y LP fueron los que tuvieron la probabilidad más baja de ser los más seguros, con valores SUCRA de 23,5% y 8,2%, respectivamente.

En relación con la DEH, el abordaje con la mayor probabilidad de tener la menor duración fue el AP-DE (valor SUCRA de 95,1% y rango medio de 1,2), seguido por el AP-DR (69,5% y rango medio de 2,2), el DR (32,8% y rango medio de 3,7), DT (27,4% y rango medio de 3,9), y LP (24,2% y rango medio de 4,0).

En relación con la FP, el AP-DE nuevamente permaneció como el abordaje con la mayor probabilidad de ser el mejor (99,2% y rango medio de 1), seguido por el AP-DR (56,7% y rango medio de 2,7), DR (32,8% y rango medio de 3,7), LP (31.5% y rango medio de 3,7), y DT (29,9% y rango medio de 3,8).

La estadía en UCI, diabetes de nuevo comienzo, e insuficiencia exócrina, estuvieron disponibles sólo para 1 sub-red, incluyendo DR, AP-DR, y AP-DE.

El abordaje de AP-DE tuvo la mayor probabilidad de evitar estadías prolongadas en UCI (80,2% y rango medio de 1,4), diabetes postoperatoria de nuevo comienzo (89,9% y rango medio de 1,2), e insuficiencia exócrina (74,3% y rango medio de 1,5). 

El abordaje AP-DR tuvo un desempeño similar sólo para la insuficiencia exócrina (valor SUCRA de 74,5% y rango medio de 1,5), mientras que el DR fue siempre la peor elección para los 3 objetivos finales mencionados.

Combinación de seguridad / eficacia

La rama de AP-DE fue mejor que los otros abordajes, teniendo la probabilidad más alta de ser tanto segura como eficaz (coeficiente de correlación cofenética c = 0,91, valor máximo de ganancia de agrupamiento = 3392,61, y número óptimo de clústeres = 3). La segunda elección combinando alta seguridad y eficacia fue con el AP-DR.

Los abordajes DT, LP, y DR, tuvieron la probabilidad más baja de ser los más seguros y eficaces. Cuando el indicador de eficacia fue la función pancreática endócrina o exócrina, la mejor elección fue nuevamente el AP-DE (coeficiente de correlación cofenética c = 0,99 y 1,00, valor máximo de ganancia de agrupamiento = 904,22 y 931,29, y número óptimo de clústeres = 2, respectivamente).

No obstante, en esos casos, el AP-DR permaneció en el mismo grupo que el AP-DE, representando una alternativa válida.

Inconsistencia, heterogeneidad y sesgo de publicación

Para todos los objetivos finales, no se encontró una fuente de inconsistencia dentro de las redes. La heterogeneidad fue muy baja (t < 0,1) para la estadía en UCI, FP, diabetes de nuevo comienzo e insuficiencia exócrina.

Por el contrario, la heterogeneidad fue razonable para la DEH (t = 0,1), y bastante alta para la mortalidad y el objetivo final compuesto (t = 0,9). No se halló el efecto “estudio pequeño” usando la evaluación visual. Las pruebas de Begg y Egger no mostraron valores significativos de P para todas las comparaciones directas disponibles.

Análisis de meta-regresión

El análisis de meta-regresión fue realizado sólo para el objetivo final compuesto primario y la tasa de mortalidad, y solamente para la comparación entre AP-DR versus AP-DE. Las covariables analizadas fueron: país, diseño (estudio uni o multicéntrico), año del estudio, edad media de los pacientes, y tasa de necrosis infectada confirmada.

La meta-regresión, tanto para el objetivo final compuesto como para la mortalidad, mostró que ninguna de las covariables explicaba la heterogeneidad bastante alta (P > 0,05 para todas las covariables).

Discusión

La historia de los avances en el tratamiento invasivo de la NPI puede ser comparada con ”una odisea científica y clínica” [27]. A pesar de los avances quirúrgicos, endoscópicos y radiológicos [28,29], la disponibilidad de 10 ensayos controlados randomizados [19-26] y un meta-análisis [30], una cuestión simple aún permanece sin respuesta: “¿Cuál es el mejor tratamiento para pacientes con pancreatitis aguda necrotizante y necrosis infectada?”.

En el trabajo de Gurusamy y col. [12], esta pregunta sigue sin resolverse a pesar de la aplicación de la estrategia meta-analítica clásica.

El objetivo del presente estudio fue identificar la opción terapéutica más segura y eficaz para los pacientes con NPI sospechada o confirmada, mediante la realización de un MAR [31] de los ensayos clínicos randomizados. De hecho, la metodología de red permite superar los límites que tienen los métodos tradicionales para lidiar con un entorno de daños múltiples [32,33].

En el presente estudio, la población final incluyó a 400 pacientes agrupados en 5 ramas, incluso si la mayoría de los ensayos clínicos randomizados más recientes se realizaron en ramas de intervención "progresivas" (aproximadamente el 66%), lo que sugiere que este enfoque, hoy en día, es en el que los médicos invierten alguna esperanza [31].

En relación con el objetivo final primario, algunos hallazgos interesantes pueden ser extrapolados del presente análisis. En primer lugar, Los enfoques progresivos son inequívocamente las estrategias con mayor probabilidad de ser seguras (> 50% para ambos abordajes), limitando más que los otros tanto las complicaciones mayores como la tasa de mortalidad.

Por otra parte, los datos en el presente estudio sugirieron una jerarquía bien definida dentro de las estrategias basadas en la “progresión”; AP-DE pareció ser más seguro (probabilidad aproximada 94%) que el AP-DR (aproximadamente 60%).

Finalmente, todos los valores SUCRA restantes también sugirieron que cualquier abordaje quirúrgico, temprano o retardado, sin una estrategia de abordaje progresivo, debería ser definitivamente abandonado, porque son muy riesgosos. El análisis de los objetivos finales secundarios confirmó esa “tendencia”, añadiendo alguna información interesante.

Comenzando por la tasa de mortalidad, se observó que cualquier abordaje basado en la cirugía temprana (DT o LP) parece ser peligroso, produciendo la tasa más alta de mortalidad. Por lo tanto, este dato confirma la hipótesis de que un tratamiento invasivo retardado (por 4 semanas, de ser posible), podría tener realmente un impacto en la reducción de la mortalidad. No obstante, no se halló una diferencia relevante entre todos los abordajes tardíos (DR, AP-DR, AP-DE), porque probablemente la ventaja más importante de los AP sigue siendo la de evitar complicaciones mayores.

Cuando se observaron los objetivos finales secundarios, se encontró nuevamente la confirmación de que las “reglas” arriba mencionadas (tratamiento "tardío" por etapas, en un entorno multidisciplinario y, cuando sea posible, evitando enfoques invasivos) seguían siendo un factor “clave” del éxito.

Por otra parte, dentro de los abordajes progresivos, podría reconocerse una jerarquía bien definida: el AP-DE tiene la mayor probabilidad de ser la mejor estrategia, cuando se comparó con el AP-DR, excepto para la insuficiencia exócrina, para la que los dos tratamientos parecieron ser similares.

Resumiendo y combinando gráficamente los principales resultados del presente estudio, se obtuvo información muy clara y nueva sobre la jerarquía de los distintos enfoques estudiados para el tratamiento de la NPI; el AP-DE fue el mejor abordaje porque podía garantizar la tasa más baja de morbilidad/mortalidad y la estadía hospitalaria más corta, al mismo tiempo.

Sin embargo, el AP-DR permaneció como una alternativa válida, probablemente útil cuando la estrategia endoscópica no fue técnicamente factible, fue rechazada o fracasó. Por el contrario, el DR, DT, y LP, deben ser completamente abandonados. Estos datos parecen sugerir que los 3 aspectos clave en el tratamiento exitoso de la NPI podrían ser:

1) estrategias terapéuticas basadas en abordajes progresivos;
2) tratamiento tan “tardío” como sea posible; y
3)
 hacerlo lo “menos invasivamente” posible, evitando preferentemente la laparotomía.

Por otra parte, debe señalarse que el drenaje percutáneo o endoscópico, como primera maniobra, juega un papel en ambos abordajes progresivos. De hecho, el drenaje por el catéter permite la salida temprana del líquido infectado, y demora tanto como sea posible el debridamiento. Por esa razón, hasta el 35% de los pacientes sometidos a los abordajes progresivos no necesitaron necrosectomía [22-267].

Ninguna fuente de inconsistencia ni sesgo de publicación debilitaron los resultados, aún cuando este meta-análisis tiene algunas limitaciones. La principal limitación es la inclusión de estudios efectuados en las últimas décadas del siglo pasado.

Los parámetros, tales como la mortalidad, morbilidad mayor, DEH, estadía en la UCI, y FP, pudieron haber sido, en principio, influenciados por los cambios en la definición de complicaciones, conocimiento relacionado con la fisiopatología de la NPI, e instrumentos terapéuticos disponibles.

En efecto, un cierto grado de heterogeneidad estuvo presente solamente para el objetivo final compuesto y la mortalidad, y el análisis de meta-regresión mostró que no fue atribuible al año del estudio o a otros potenciales factores de confusión, país, diseño del estudio, calidad del diseño, edad promedio y tasa de necrosis confirmada.

Otra razón para incluir a los “tratamientos históricos” tales como el DT y LP, fue la dificultad para aceptar el abordaje no quirúrgico demorado en la práctica clínica, como fue sugerido recientemente por Dua y col. [5].

Finalmente, otro error potencial de este estudio fue la presencia de una red desconectada para algunos objetivos finales secundarios (estadía en UCI, función endócrina y exócrina). Sin embargo, esos datos estuvieron ausentes sólo para los abordajes históricos incluidos en el meta-análisis sólo por tener un enfoque de referencia “muy negativo”, tales como el DT y el LP. Por lo tanto, una vez que se confirmó el peligro de esos procedimientos, la ausencia de información en relación con las “secuelas tardías” relacionadas con esos abordajes, podría considerarse irrelevante.

En conclusión, basado en los datos de este meta-análisis, todos los pacientes con NPI sospechada o confirmada deberían ser tratados utilizando los principios del abordaje progresivo, evitando posiblemente la cirugía abierta.

Cuando está disponible el abordaje endoscópico y es técnicamente factible, debe ser considerado como la primera opción, porque es capaz de garantizar las tasas más bajas de morbilidad, mortalidad, y secuelas tardías, y la DEH más corta.

Sin embargo, un abordaje progresivo con un debridamiento quirúrgico mínimamente invasivo podría ser considerado una buena alternativa cuando el abordaje endoscópico no es factible, fue rechazado, o fracasó.

Deberían realizarse estudios adicionales apuntando a identificar qué factores influencian los resultados de las 2 estrategias de AP. El desarrollo de un “abordaje progresivo a la medida”, basado en las características de los pacientes, localización de las colecciones, y grado de encapsulamiento, podría representar el siguiente desafío en el conocimiento sobre el manejo invasivo de la NPI.

Comentario y resumen objetivo: Dr. Rodolfo D. Altrudi

Pseudoaneurisma Pancreático: tratamiento quirúrgico

 

Rev. gastroenterol. Perú v.28 n.1 Lima ene./mar. 2008

 INTRODUCCIÓN

El pseudoaneurisma pancreático es una complicación de la pancreatitis aguda grave o cónica que se presenta sobretodo en individuos alcohólicos y está asociado a una alta mortalidad. El diagnóstico se hace en base a la TAC y arteriografía. El tratamiento de elección es la embolización arterial sin descartar la cirugía abierta. Se presenta un caso por erosión de la arteria esplénica tratada exitosamente con cirugía convencional más drenaje quirúrgico con sonda Foley.

REPORTE DE CASO

Paciente varón de 44 años, con historia de alcoholismo crónico desde hace 10 años y antecedente de múltiples episodios de dolor abdominal cólico en epigastrio asociados a intolerancia alimenticia que se intensifican los últimos 2 meses. Una semana antes del ingreso presentó dolor abdominal, ictericia y tumoración abdominal en epigastrio por lo que fue evaluado y hospitalizado por consultorio externo de medicina interna. Al ingreso presentó ictericia evidente de piel y escleras, sin linfadenopatías ni hepatoesplenomegalia. El examen abdominal puso en evidenció en epigastrio una tumoración ovoide, de pared lisa, pulsátil en epigastrio, de 20x10cm de diámetro, blanda, dolorosa, con soplo V/VI continuo.

Los resultados de exámenes de laboratorio fueron: Hto: 27%, BT: 3.28mg/dl, BD:2.28mg/dl, BI:1mg/dl, GOT:101mg/dl, GPT:105mg/dl, FA:933mg/dl., Amilasa sérica: 250 U/l. Con la US doppler abdominal se observó una lesión de aspecto quístico de paredes engrosadas con flujo doppler venoso compatible con aneurisma (Fig.1); además, dilatación del sistema ductal biliopancreático, colédoco de 10 mm y conducto de Wirsung de 5mm de diámetro (Fig. 2).

En su hospitalización se realizó una TAC abdominal contrastada (Fig. 3 y Fig 4), evidenciándose una lesión de aspecto quístico, a nivel de cabeza y cuerpo de páncreas más dilatación de conductos biliares intrahepáticos y vesícula distendida sin cálculos. Dada la historia clínica y las imágenes obtenidas, es transferido al Servicio de Trauma y Cirugía General con el diagnóstico de Pseudoaneurisma Pancreático. No se realizó angiografía por falta de tecnología.

 

 

 

 

En Sala de Operaciones se realizó punción percutánea de la tumoración con aguja N° 21 bajo anestesia general obteniendo sangre roja rutilante y pulsátil (Fig. 5), ello confirmó definitivamente el diagnóstico; programándose al paciente para cirugía electiva en coordinación con cirujano cardiovascular.

En la laparotomía se halló: hemoperitoneo de 200cc en FSD y áreas de epiplon con evidencias de sangrado coincidiendo con el sitio de punción.

 

Abierta la cavidad peritoneal, se palpó una tumoración tensa, no pulsátil, retroperitoneal, a nivel del cuerpo y cabeza de páncreas desplazando al estómago, colon y asas delgadas. A nivel de ligamento hepatogástrico se palpa trill de la arteria hepática común el cual desaparece con ligadura temporal. Se accede a transcavidad de epiplones y antes de aperturar dicha tumoración se realiza punción-aspiración a través del mesocolon transverso, obteniendo coágulos sanguíneos (Fig. 6). Antes de continuar con la cirugía se realiza protección de la herida con funda de polietileno.

 

La extracción de aproximadamente 300cc., de coágulos sanguíneos en dicha tumoración (Fig. 7 y fig 8), y posterior sangrado activo, pulsátil, rojo rutilante al movilizar un coágulo firmemente adherido a la pared superior y lateral izquierda de la cavidad de dicha tumoración confirmó el diagnóstico de pseudoaneurisma (Fig. 9), identificándose luego que provenía de la arteria esplénica, procediéndose a su ligadura con dos puntos transfixiantes junto con la pare engrosada del pseudoaneurisma.

 

 

 

En la cavidad vacua del pseudoaneurisma se dejó una sonda foley N° 30 para drenaje, exteriorizándose por vía supramesocólica y extraída por flanco izquierdo previo cierre de la pared inferior junto con el mesocolon transverso (Fig. 10). Antes de proceder a realizar el cierre de pared, se verifica estado de órganos como hígado, baso, estómago e intestino, no presentando signos de sufrimiento vascular.

El paciente toleró el acto quirúrgico sin periodos de inestabilidad hemodinámica, se le administró 2 paquetes de glóbulos rojos.

 

La estancia hospitalaria fue 9 días. No presentó criterios de SIRS, la producción por el drenaje fue de 20-30cc/ día, retirándose el drenaje. Clínicamente se evidenció disminución progresiva de ictericia con recuperación de estado general. Fue admitido con 40 Kg de peso y dado de alta con 46 Kg.

A 30 días del post-operatorio, se realizó una visita domiciliaria, confirmándose su recuperación de su estado general con incremento de peso y buena tolerancia de alimentos. Posteriormente acudió a su cita hospitalaria para exámenes de laboratorio control, obteniendo: glucosa 111 mg/dl, amilasa 169 mg/dl, creatinina 1.0 mg/dl, y Perfi l hepático: BT: 1.1 mg/dl, BD: 0.7 mg/dl, BI: 0.4 mg/dl, GOT: 27 u/l, GPT: 35u/l, FA: 132 u/l., dándole alta definitiva.  

DISCUSIÓN

El pseudoaneurisma pancreático es una complicación rara de la pancreatitis aguda grave. Su mortalidad varía entre el 15 al 50% dependiendo de la severidad y duración de la pancreatitis1. Se han propuesto 3 mecanismos para la formación de pseudoaneurismas relacionados a pancreatitis aguda grave: (a) la inflamación severa y autodigestión enzimática de una arteria pancreática o peripancreática que produce disrupción con la formación del pseudoaneurisma; (b) un pseudoquiste establecido que erosiona a la arteria, convirtiendo al pseudoquiste en un gran pseudoaneurisma; y (c) un pseudoquiste que erosiona la pared intestinal con sangrado dentro de la superficie mucosa2,3,4. El mecanismo del presente caso sería por erosión de la arteria esplénica (mecanismo b).

Las manifestaciones clínicas varían dependiendo de la ubicación y extensión del pseudoaneurisma. Puede presentar dolor abdominal, ictericia obstructiva, anemia, y hemorragia digestiva entre otras. Dichas manifestaciones dependen del tamaño, localización y vasos comprometidos5. El paciente presentó como molestia principal la tumoración abdominal asociado a: dolor, ictericia obstructiva, anemia moderada y pérdida de peso (5kg en últimos 2 meses).

En la evaluación inicial es necesaria una TAC abdominal. Los hallazgos de imágenes de alta densidad dentro de un pseudoquiste o imágenes no contrastadas son altamente sugestivas de un pseudoaneurisma, el cual puede ser confirmado por la presencia de una opacidad central dentro del pseudoquiste, después de la administración de contraste EV. En este caso se realizó la TAC abdominal (Fig, 3 y Fig. 4) evidenciando la tumoración a nivel de cabeza y cuerpo de páncreas, de contenido homogéneo y con paredes delgadas bien delimitadas.

El diagnóstico presuntivo de pseudoaneurisma pancreático secundario a pancreatitis aguda severa alcohólica se obtuvo en base a: antecedente de alcoholismo crónico, episodios de dolor abdominal cólico en epigastrio, hallazgos tomográficos y ultrasonográficos, ictericia de patrón obstructivo, leve incremento de amilasa sérica y la punción percutánea realizada en sala de operaciones, todo ello confirmado con los hallazgos operatorios.

Se ha reportado que el pseudoaneurisma posterior a una pancreatitis ocurre más comúnmente en la arteria esplénica, seguido de la arteria gastroduodenal, pancreaticoduodenal, gástrica izquierda y la hepática común5,6,7. En este caso la arteria esplénica estuvo comprometida, coincidiendo con la literatura que la señala como la más común.

La Embolización Angiográfica Percutánea (PAE) ha reemplazado largamente a la cirugía primaria, la cual ha sido reservado cuando la embolización falla 8.

La PAE es recomendada como la terapia inicial para pacientes hemodinámicamente estables. La cirugía debería ser reservada para casos con sangrado activo, pacientes hemodinámicamente inestables; o en caso de falla de la embolización; así como por otras complicaciones secundarias tales como infección o compresión extrínseca9. No existe guías basadas en evidencia acerca de la modalidad de tratamiento óptimo. Algunos autores manifiestan que la embolización angiográfica no cura la enfermedad y una subsecuente cirugía es siempre requerida2.

En relación al sitio del pseudoaneurisma, la PAE está indicado en la arteria gastroduodenal, pancreaticoduodenal y ramas arteriales intrapancreáticas, mientras que la PAE puede no ser indicada en la arteria esplénica, debido al riesgo de necrosis y absceso en el páncreas y/o bazo. En general, se recomienda la PAE para pseudoaneurismas de la cabeza de páncreas y la cirugía abierta para los de cuerpo y cola, esto debido a que la mortalidad quirúrgica de los pseudoanerurismas de la cabeza es mayor respecto a la de cuerpo y cola de páncreas (43% vs 15%)10

En el presente caso, dado que dicha tumoración producía efecto compresivo sobre órganos abdominales vecinos produciendo ictericia obstructiva, se encontraba hemodinámicamente estable, ya que su localización fue en cabeza y cuerpo de páncreas, se optó por realizar cirugía abierta.

Se trata del único caso en la historia de este hospital, la cual ha tenido un tratamiento exitoso y una evolución y pronóstico favorable. Las indicaciones de cirugía abierta se han realizo en base a publicaciones de otros autores que optan por este tipo de tratamiento, en pacientes con estas características.

 

Seudoquiste pancreatico

 Es un saco lleno de líquido en el abdomen que se eleva desde el páncreas. También puede contener tejido del páncreas, enzimas y sangre.

Causas

El páncreas es un órgano localizado detrás del estómago que produce químicos (llamados enzimas) necesarios para digerir el alimento. También produce las hormonas insulina y glucagón.

Los seudoquistes pancreáticos se desarrollan generalmente después de un episodio de pancreatitis grave. La pancreatitis se presenta cuando el páncreas se inflama. Existen muchas causas de este problema.

Este problema a veces puede suceder:

  • En alguien con inflamación del páncreas prolongada (crónica), hinchazón del páncreas (pancreatitis) con más frecuencia debido al abuso en el consumo de alcohol
  • Después de un trauma en el abdomen, más a menudo en niños

El seudoquiste se presenta cuando los conductos (tubos) en el páncreas se dañan y el líquido con las enzimas no puede drenar.

Síntomas

Los síntomas pueden manifestarse en cuestión de días a meses después de un ataque de pancreatitis y abarcan:

  • Distensión abdominal
  • Dolor constante o profundo en el abdomen que también puede sentirse en la espalda
  • Náuseas y vómitos
  • Pérdida del apetito
  • Dificultad para comer y digerir el alimento

Pruebas y exámenes

El proveedor de atención médica palpará el abdomen en busca de un seudoquiste, el cual se siente como una protuberancia en la parte media o superior izquierda del abdomen.

Los exámenes que pueden ayudar a detectar el seudoquiste pancreático son:

Tratamiento

El tratamiento depende del tamaño del seudoquiste y si está o no causando síntomas. Muchos seudoquistes desaparecen espontáneamente. Los seudoquistes que permanecen por más de 6 semanas y que son mayores a 5 centímetros (aproximadamente 2 pulgadas) de diámetro pueden necesitar tratamiento. Sin embargo, el tamaño y la duración no siempre significan que sea necesario el tratamiento, especialmente en una persona sin ningún síntoma y cuyo seudoquiste no crece.

Los posibles tratamientos incluyen:

  • Drenaje a través de la piel mediante una aguja, con frecuencia con la guía de una tomografía computarizada.
  • Drenaje asistido por endoscopia mediante un endoscopio. Aquí, se introduce hasta el estómago una sonda que contiene una pequeña cámara con luz).
  • Drenaje quirúrgico del seudoquiste. Se realiza una conexión entre el quiste y el estómago o el intestino delgado. Esto se puede hacer empleando un laparoscopio.

Expectativas (pronóstico)

El desenlace clínico generalmente es bueno con tratamiento. Es importante verificar que no se trate de un cáncer pancreático que empiece en un quiste, el cual tiene un pronóstico desalentador.

Posibles complicaciones

Las complicaciones pueden incluir:

  • Se puede desarrollar un absceso pancreático si el seudoquiste se infecta.
  • El seudoquiste se puede romper (ruptura). Esto puede ser una complicación seria debido a que se puede presentar shock o sangrado en exceso (hemorragia).
  • El seudoquiste puede ejercer presión (comprimir) órganos adyacentes.

Cuándo contactar a un profesional médico

Si se sabe que usted tiene una ruptura de un seudoquiste es una situación de emergencia. Acuda a la sala de urgencias o llame 911 o al número local de emergencias si presenta síntomas de sangrado o shock como los siguientes:

Prevención

La forma de prevenir los seudoquistes pancreáticos es previniendo la pancreatitis. Si la pancreatitis es causada por cálculos biliares, el proveedor realizará una cirugía para removerlos (colecistectomía).

Cuando la pancreatitis ocurre debido a ingestión excesiva de alcohol, usted tiene que dejar de consumir esta bebida para prevenir ataques futuros.

Cuando la pancreatitis se presenta debido a altos niveles de triglicéridos en la sangre, se debe tratar esta afección.


Pancreas divisum

 Es un defecto congénito en el cual algunas partes del páncreas no logran fusionarse. El páncreas es un órgano plano y largo localizado entre el estómago y la columna. Ayuda en la digestión de los alimentos.

Causas

El páncreas divisum es la anomalía congénita más común del páncreas. En muchos casos, pasa inadvertida y no causa ningún problema. Su causa se desconoce.

A medida que el bebé se desarrolla en la matriz (útero), dos pedazos separados de tejido se juntan para formar el páncreas. Cada parte tiene un tubo, llamado conducto. Cuando las partes se juntan, se forma un conducto final, llamado conducto pancreático, a través del cual fluyen normalmente líquidos y químicos digestivos (enzimas) producidos por el páncreas.

Se presenta el páncreas divisum cuando los conductos no logran unirse mientras el bebé se desarrolla. El líquido proveniente de las dos partes del páncreas drena hacia dos zonas separadas de la porción superior del intestino delgado (duodeno). Esto se presenta en el 5% al 15% de las personas.

Si el conducto pancreático resulta obstruido, se puede presentar hinchazón y daño al tejido (pancreatitis).

Síntomas

Muchas personas no tienen síntomas. Si usted tiene pancreatitis, los síntomas incluyen:

Pruebas y exámenes

Le pueden practicar los siguientes exámenes:

Tratamiento

Los siguientes tratamientos pueden ser necesarios si usted tiene síntomas de la afección o si la pancreatitis sigue reapareciendo:

  • CPRE con un corte para agrandar la abertura por donde drenan los conductos pancreáticos (esfinterotomía) 
  • Colocación de una endoprótesis (stent) para impedir que el conducto se obstruya.

Se puede necesitar cirugía si estos tratamientos no funcionan.

Expectativas (pronóstico)

La mayoría de las veces, el desenlace clínico es bueno.

Posibles complicaciones

La principal complicación del páncreas divisum es la pancreatitis.

Cuándo contactar a un profesional médico

Comuníquese con su proveedor de atención médica si presenta síntomas de este trastorno.

Prevención

Debido a que esta afección está presente al nacer (congénita), no hay ninguna forma conocida de prevenirla.

Nombres alternativos

Páncreas dividido